Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 273

logre, los sanatorios deben ser administrados siguiendo lineamientos rectos. En ellos los intereses comerciales no deben ser tan apremiantes que tomen el lugar de los intereses espirituales. Deben tenerse ejercicios devocionales todos los días. La Palabra de Dios no debe ocupar un lugar secundario en ningún caso. Los que vengan a nuestros sanatorios en búsqueda de tratamientos necesitan ver la Palabra de Dios—el pan de vida—exaltada sobre todas las consideraciones comunes y terrenales. Debe ejercerse una fuerte influencia religiosa. Debe mostrarse claramente que la gloria de Dios y la exaltación de Cristo están sobre todo lo demás.—Carta 183, 1905.

Para otorgar alivio y aliento

En nuestros sanatorios es precisamente donde necesitamos médicos profundamente convertidos y obreros sabios: hombres y mujeres que no impongan sus ideas particulares al enfermo, sino que presenten las verdades de la Palabra de Dios de una forma que traiga alivio, ánimo y bendición a los pacientes. Esta es la obra para la cual se establecen nuestros sanatorios: representar correctamente las verdades de la Palabra de Dios, y llevar la mente de hombres y mujeres a Cristo.

Que los servicios religiosos que se tengan cada día sean cortos pero educativos. Presentad la Biblia y su autoridad, al Dios del cielo y de la tierra, y a Cristo el Hijo, el gran don de Dios al mundo. Relatad a los pacientes cómo vino el Salvador a la tierra para revelar el amor de Dios por los hombres. Presentad ante ellos su gran sacrificio al venir de esta forma a vivir y a morir aquí. Que se sepa que por medio de la fe en Cristo todo ser humano pecador puede convertirse en partícipe de la naturaleza divina, y puede aprender a cooperar con Dios en la obra de la salvación.—Carta 112, 1909.

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