Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 275

en nuestra relación con los que parecen ignorantes y desechados. Por medio del esfuerzo perseverante en favor de ellos, debemos ayudarlos a llegar a ser útiles en la obra del Señor. Ellos responderán con agrado a un interés paciente, tierno y amante.

Debemos cooperar con el Señor Jesús en la obra de restaurar al ineficiente y errado a la inteligencia y la pureza. Esta obra está en el mismo nivel de importancia que la del ministro del evangelio. Somos llamados por Dios a manifestar un interés incansable y paciente en la salvación de los que necesitan el pulimento divino.—Carta 113, 1905.

Relación con los irrazonables

Cuando tenga que enfrentar la manera de actuar de los que no tienen la religión de la Biblia, sino sólo una profesión, no olvide que usted es cristiano. Usted rebaja profundamente su influencia y estropea su propia experiencia cristiana cuando pierde su dominio propio y les da la mínima ocasión de pensar que los ha maltratado. No deje esta impresión en la mente de ellos si lo puede evitar. En este tiempo de prueba estamos formando nuestros caracteres para la vida futura e inmortal; pero eso no es todo, porque en este mismo método de construcción del carácter necesitamos ser extremadamente cautelosos de cómo construimos, pues otros lo harán sobre la norma que les presentemos.

Puede ser que nunca conozcamos, hasta el día del juicio, la influencia de una línea de conducta afable y considerada hacia el inconsecuente, el irrazonable y el indigno. Si luego de manifestaciones de provocación e injusticia de parte de ellos, usted los trata como trataría a una persona inocente, y aun se esfuerza por mostrar actos especiales de amabilidad, entonces ha desempeñado la parte que le corresponde a un cristiano; y ellos se sorprenden y se

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