Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 279

Pulcritud y orden

Todo lo que se relaciona con el sanatorio debe ser pulcro y ordenado. La limpieza y el orden a menudo tendrán más influencia que las mismas palabras. Todo debe estar tan arreglado en el baño como para que haga una impresión favorable en los que visitan la institución.—Manuscrito 57, 1909.

El chisme

Hay algunos, tanto hombres como mujeres, que chismean más de lo que oran. No poseen un claro discernimiento espiritual. Están lejos de Dios. Cuando hablan con los pacientes, su actitud parece decir, infórmeme que yo informaré.

A los auxiliares que sigan esta conducta se los debe reprender y ayudar. Y si se niegan a cambiar su proceder, que sean despedidos. Si se les permite continuar en la institución, ocasionarán situaciones que separarán a Cristo del establecimiento. Es mucho mejor despedir a los obreros rebeldes que cortar a Dios de la institución. Que los auxiliares, no importa en qué departamento trabajen, sean discretos. Si repiten todo lo que escuchan, y hablan de todo lo que ven, serán una maldición para el establecimiento. Hay quienes encuentran deleite en repetir cosas para crear sensación. Esto es desmoralizador para una institución y no debe recibir el más mínimo aliento.—Carta 30, 1887.

Gozaos en el señor

El habla es un talento precioso. Debemos impartir las riquezas de la gracia de Cristo—que él siempre está listo a otorgarnos—por medio de palabras fieles y alentadoras. “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” Si vigiláramos nuestras palabras, de tal forma

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