Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 280

que nada sino lo amable se nos escapara de los labios, daríamos evidencia de que nos estamos preparando para convertirnos en miembros de la familia celestial. En palabras y acciones mostraríamos las alabanzas de Aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable. ¡Oh, qué influencia reformadora ejerceríamos si como pueblo valoráramos el peso del talento del habla y su influencia sobre el alma humana!

Las reuniones sabáticas, la adoración matutina y vespertina en el hogar y los servicios que se tienen en la capilla, deben ser todos vitalizados por el Espíritu de Cristo. Todo miembro de la familia del sanatorio debiera confesar a Cristo abiertamente y con alegría, expresando el gozo, el consuelo y la esperanza que le llenan el alma. Debe colocar a Cristo como el Principal entre diez mil, uno que es todo amor, y presentarlo como el Dador de todo don bueno y perfecto, en quien están centradas nuestras esperanzas de vida eterna. Si hiciéramos esto, se dejaría de lado toda estrechez y tendríamos en ejercicio el amor de Cristo. El gozo que experimentemos en este amor será una bendición para los demás.

Profundo fervor y gozo

Se me indica decir a la familia del sanatorio: Que vuestras reuniones sociales y todos vuestros servicios religiosos se caractericen por un profundo fervor y un gozo que exprese el amor de Dios en el alma. Tales convocaciones serán de provecho general; pues unirán corazón a corazón. Que haya fervientes momentos de oración, pues la oración fortalecerá la experiencia religiosa. Confesad a Cristo abierta y valerosamente, y manifestad siempre la mansedumbre de Cristo.

El Señor desea que los miembros de la familia de obreros en Loma Linda sean canales de luz. Si abrimos en forma

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