Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 281

constante el corazón y la mente hacia la influencia celestial, dando cabida al consuelo de la gracia de Cristo en el corazón, su presencia se revelará. Que la sinceridad y el celo penetren en vuestra vida. No volváis atrás. El Señor es nuestro colaborador, nuestro guía, nuestro escudo y nuestra recompensa extraordinariamente grande. No permitáis que la ligereza tenga parte en vuestra experiencia, mas cultivad la disposición alegre; ésta es una gracia excelente. No podemos permitirnos ser descuidados con nuestras palabras y nuestro comportamiento...

Todos tenemos mucho que agradecer; abramos los labios en alabanza y agradecimiento a Dios. Acerquémonos al Señor Jesús y reconozcamos cada día nuestras obligaciones ante él. Él ha hecho posible que alcancemos una vida muy feliz, aun en este mundo de pecado, y nos ofrece la esperanza de estar continuamente en su presencia en el reino que está preparando para su pueblo. Estos pensamientos ¿no arrancarán de nosotros alabanza y agradecimiento?—Carta 260, 1907.

La observancia del sábado

La obra médica misionera genuina está ligada, en forma inseparable, a la obediencia de los diez mandamientos, de los cuales el sábado se menciona en forma especial, ya que es el gran monumento conmemorativo de la obra creadora de Dios. Su observancia está unida a la obra de restaurar la imagen moral de Dios en el hombre. Este es el ministerio que el pueblo de Dios debe hacer avanzar en este tiempo. Este ministerio, desempeñado correctamente, traerá ricas bendiciones a la iglesia.—Testimonies for the Church 6:266.

El médico no está exento

A menudo se llama a los médicos en sábado para ministrar a los enfermos, y es imposible para ellos tomar tiempo

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