Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 283

su propia voluntad en el día santo de Dios. Tiene seis días en los cuales hacer sus negocios seculares, pero Dios reclama el séptimo día como de su propiedad. Nos dice: “No hagas en él obra alguna”. El siervo de Dios llamará sagrado lo que el Señor llama sagrado. Así mostrará que ha escogido al Señor como su líder. El sábado fue hecho en el Edén cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios. Dios lo ha colocado bajo nuestro cuidado. Guardémoslo puro y santo.—Manuscrito 162, 1897.

Con peligro del alma

Los obreros que por cualquier causa se ven obligados a trabajar el sábado, siempre corren peligro; experimentan la pérdida y al realizar trabajos que son indispensables, adquieren el hábito de hacer en el día sábado cosas que no son necesarias. Se pierde el sentido de su carácter sagrado, y el santo mandamiento pierde vigencia. Hay que realizar un esfuerzo especial para producir una reforma con respecto a la observancia del sábado. Los obreros del sanatorio no siempre hacen por su cuenta lo que es su privilegio y deber. Con frecuencia se sienten tan cansados que se desmoralizan. Esto no debiera suceder. El alma puede abundar en gracia únicamente si permanece en la presencia de Dios. ...

Si permitimos que el exceso de trabajo nos aleje de nuestro propósito de buscar diariamente al Señor, cometeremos los mayores errores; incurriremos en pérdidas, porque el Señor no está con nosotros. Así hemos cerrado la puerta para que él no tenga acceso a nuestras almas. Pero si oramos, aun cuando tenemos las manos ocupadas, los oídos del Salvador están abiertos para escuchar nuestras peticiones. ... Dios cuidará de vosotros en el lugar donde desempeñáis vuestro deber. Pero no dejéis de ir con

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