Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 299

vida.—Manuscrito 86, 1897.

Combatid la enfermedad con métodos sencillos

Nuestro pueblo debiera ser inteligente en el tratamiento de la enfermedad sin la ayuda de remedios venenosos. Muchos deberían obtener la educación que los habilite para combatir la enfermedad en sus diversas formas mediante los métodos más sencillos. Miles han descendido a la tumba debido al uso de fármacos venenosos, cuando podrían haberse recuperado aplicando métodos más sencillos. Los tratamientos con agua, dados en forma atinada y habilidosa, pueden ser el medio de salvar muchas vidas.

Que el estudio diligente se una con los tratamientos esmerados. Que se ofrezcan oraciones de fe al lado del lecho del enfermo. Que se aliente a los enfermos a reclamar las promesas de Dios para ellos mismos. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Cristo Jesús, el Salvador de los hombres, debe ser invitado más y más a nuestros trabajos y concilios.—Manuscrito 15, 1911.

Principios higiénicos

Nuestros sanatorios deben ser manejados sobre métodos higiénicos. La luz que Dios ha dado sobre el tema de la enfermedad y sus causas necesita estudiarse ampliamente; pues son los hábitos incorrectos en la indulgencia del apetito y la falta de atención al cuidado del cuerpo los que enferman a la gente. Se deben observar hábitos de limpieza y de cuidado con relación a lo que se introduce a la boca.

No es lo mejor decir a los pacientes que nunca debe nutilizar la dieta carnívora; pero debe despertarse la razón y la conciencia con relación al instinto de conservación

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