Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 302

Semillas de muerte

Cuando entendáis la fisiología en su sentido más verdadero, vuestras cuentas por droga serán mucho más pequeñas, y finalmente cesaréis de tener relación alguna con ellas. El médico que depende de la medicación con drogas en su ejercicio de la medicina deja ver que no entiende la delicada maquinaria del organismo humano. Está introduciendo al organismo un cultivo de semillas que nunca perderán sus propiedades destructoras durante toda la vida. Os digo esto porque no me atrevo a callarlo. Cristo pagó demasiado por la redención del hombre para que se trate su cuerpo tan implacablemente como al recibir la medicación con drogas.

Hace años el Señor me reveló que debían establecerse instituciones para tratar a los enfermos sin drogas. El hombre es propiedad de Dios, y la ruina que se ha hecho de la habitación humana, el sufrimiento causado por las semillas de la muerte sembradas en el organismo humano, son una ofensa para Dios.—Carta 73, 1896.

Miles pudieron haberse recuperado

Miles que están afligidos pudieron recuperar su salud si, en vez de depender de la farmacia para tener vida, hubieran descartado las drogas y vivido sencillamente, sin usar te, café, licor ni especias, que irritan el estómago y lo debilitan, imposibilitándolo para digerir aun los alimentos más sencillos sin estímulo adicional. El Señor desea que su luz brille en rayos claros y definidos para todos los que están débiles.

Las verduras, frutas y granos deben componer nuestra dieta. Ni una onza de carne debe entrar en nuestro estómago. Ingerir carne es antinatural. Debemos retornar al propósito original de Dios en la creación del

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