Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 304

Señor espera que trabajemos para que podamos obtener la alimentación. Él no se propone que cosechemos a menos que desyerbemos el terreno, preparemos la tierra y cultivemos los productos. Entonces Dios envía la lluvia, la luz del sol y las nubes para hacer que crezca la vegetación. Dios obra y el hombre colabora con Dios. Por lo tanto, hay tiempo de sembrar y de cosechar. Dios ha hecho que crezcan de la tierra hierbas para el uso del hombre, y si entendemos la naturaleza de estas raíces y hierbas, y hacemos uso debido de ellas, no habrá necesidad de correr al médico tan frecuentemente, y la gente tendrá mejor salud de lo que tiene hoy.—Carta 35, 1890.

Instrucción para los misioneros

Los que aspiran a ser misioneros deben escuchar instrucciones de parte de médicos competentes, que les enseñarán cómo cuidar a los enfermos sin utilizar drogas. Tales lecciones serán del más alto valor para los que saldrán a trabajar en países extranjeros. Y el uso de remedios sencillos salvará muchas vidas.—Manuscrito 83, 1908.

Luz del sol, ventilación y temperatura

Para proporcionar al paciente las condiciones más favorables para su restablecimiento, el cuarto que ocupe debe ser espacioso, claro y alegre, que pueda ventilarse cabalmente. El cuarto que en la casa reúna mejor estos requisitos es el que debe escogerse para el enfermo. Muchas casas no pueden proveer la debida ventilación, y resulta difícil conseguirla. Pero hay que arreglárselas de modo que el aire claro y puro fluya por la habitación de día y de noche.

En cuanto sea posible, hay que conservar en el cuarto del enfermo una temperatura uniforme. Hay que consultar el termómetro. Como los que cuidan al enfermo

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