Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 305

tienen muchas veces que velar o despertarse de noche para atender al paciente, están expuestos a sentir frío; por lo tanto, no son buenos jueces de una temperatura saludable.—El Ministerio de Curación, 168.

Los grandes recursos medicinales de la naturaleza

En los esfuerzos hechos para la restauración del enfermo a la salud, se deben usar las cosas hermosas de la creación de Dios. Contemplar las flores, tomar las frutas maduras de los árboles y escuchar los cantos felices de los pájaros tiene un efecto peculiarmente animador sobre el sistema nervioso. De la vida al aire libre, los hombres, las mujeres y los niños, obtendrán el deseo de ser puros y sin mancha. Por la influencia de las propiedades de los grandes recursos de la naturaleza, que estimulan, que revitalizan y que dan vida, las funciones del cuerpo se fortalecen, el intelecto se despierta, la imaginación se aviva y el espíritu se alegra. La mente se prepara para apreciar las maravillas de la Palabra de Dios.

¿Por qué los jóvenes y las señoritas que tratan de aprender a cuidar al enfermo, no habrían de tener la ventaja de los recursos estupendos de la naturaleza?...

Con la ayuda de Dios, haré el máximo por mostrar el poder vivificante de los rayos del sol y del aire fresco. ¡Cuánto mejor es para el enfermo estar al aire libre que dentro de cuatro paredes, aunque éstas puedan estar decoradas con muchos cuadros!—Carta 71, 1902.

El poder curativo de la vida al aire libre

Los alrededores de un sanatorio deben ser tan atractivos como sea posible. La vida al aire libre es un medio de obtener salud y felicidad. Mientras los enfermos contemplan el escenario maravilloso, al mirar el encanto de las flores, se aventurarán a dar unos pocos pasos fuera de sus

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