Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 309

sentido, también conscientemente. El cuerpo y la mente recibirán alivio...

La salud y el gozo en el campo y el huerto

Nuestro Redentor trabaja constantemente para restaurar en el hombre la imagen moral de Dios. Y aunque toda la creación gime bajo la maldición, y el fruto y las flores no son nada en comparación con lo que serán en la tierra nueva, aún hoy el enfermo puede hallar salud, gozo y alegría en el campo y en el huerto. ¡Qué restaurador es esto! ¡Cuánto previene la enfermedad! Las hojas del árbol de la vida son para la sanidad de los hijos de Dios creyentes y arrepentidos, que aprovechan la bendición que se halla en el árbol, en la rama y en la flor, aunque la naturaleza esté estropeada por la maldición.—Manuscrito 41, 1902.

Despertad fe en el gran sanador

El poder tranquilizante de la verdad pura, visto, vivido y mantenido en toda su fuerza es de un valor que ninguna lengua puede expresar a la gente que sufre bajo la enfermedad. Mantened siempre delante del enfermo y del doliente la ternura de Cristo, y despertad su conciencia a confiar en su poder para aliviar el dolor, y guiadlos a la fe y la confianza en él, el gran Sanador, y habréis ganado un alma; a menudo, una vida.

Por lo tanto, la religión personal es esencial para todos los médicos en el cuarto del enfermo para tener éxito al dar un tratamiento sencillo, sin drogas. Dios desea que el médico y guardián de la salud y del cuerpo, reciba educación para que aprenda lecciones del Gran Maestro en cuanto a cómo obrar en Cristo y por medio de Cristo para salvar el alma de los enfermos. ¿Cómo puede algún médico que presta ayuda a la humanidad doliente, saber esto a

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