Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

El Ministerio Médico, Page 317

Trae rayos de brillo celestial

El desempeño de la obra médica misionera trae rayos de brillo celestial a las almas cansadas, perplejas y dolientes. Es como una fuente abierta para el viajero agotado y sediento. Los ángeles del Señor están presentes en el desempeño de toda obra de misericordia, de todo trabajo de amor. Los que viven más cerca del cielo reflejarán el brillo del Sol de Justicia...

Este es el ministerio verdadero

Leed las Escrituras con cuidado, y hallaréis que Cristo utilizó la mayor parte de su ministerio para restaurar la salud del doliente y el afligido. Así devolvió a Satanás la deshonra del mal que el enemigo de todo bien había originado. Satanás es el destructor; Cristo es el Restaurador. Y en nuestra tarea como colaboradores con Cristo, tendremos éxito si obramos siguiendo directivas prácticas. Ministros, no circunscribáis vuestra labor a dar instrucción bíblica. Haced obra práctica. Tratad de restaurar el enfermo a la salud. Este es el ministerio verdadero. Recordad que la restauración del cuerpo prepara el camino para la restauración del alma.—Manuscrito 55, 1901.

Un instrumento eficaz

Cuando está conectada con otras ramas del esfuerzo evangélico, la obra médica misionera es un instrumento de lo más eficaz, que prepara el terreno para la siembra de las semillas de la verdad, y también el instrumento con el cual se recoge la cosecha. La obra médica misionera es la mano ayudadora del ministerio del evangelio.

Hasta donde sea posible, estaría muy bien que los obreros del evangelio aprendieran a ministrar a las necesidades del cuerpo tanto como a las del alma, pues al hacerlo siguen

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»