Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 318

el ejemplo de Cristo. La intemperancia casi ha llenado al mundo de enfermedad, y los ministros del evangelio no pueden utilizar todo su tiempo y energía en aliviar a cuantos necesitan ayuda. El Señor ha ordenado que los médicos y enfermeras cristianos obren en conexión con los que predican la Palabra. La obra médica misionera debe estar ligada con el ministerio del evangelio.—The Review and Herald, 10 de septiembre de 1908.

Animad a los obreros

Ahora debemos pedir a los que se escogen como presidentes de nuestras asociaciones que comiencen a trabajar adecuadamente en los lugares donde nada se ha hecho. Reconoced la obra médica misionera como la mano ayudadora de Dios. Como su agencia escogida, debe tener espacio y dársele aliento.

Los misioneros médicos deben tener tanto ánimo como cualquier evangelista acreditado. Orad con estos obreros. Aconsejadlos si necesitan consejo. No enfriéis su celo y energía. Por vuestra propia consagración y devoción no dejéis de mantener una alta norma delante de ellos. Se necesitan obreros en la viña del Señor en forma urgente, y no se debe proferir ni una palabra de desánimo a los que se consagran a la obra.—Manuscrito 33, 1901.

El peor mal

Mis hermanos, el Señor nos llama a la unidad, a la integridad general. Debemos ser uno en la fe. Deseo deciros que cuando los ministros del evangelio y los obreros médicos misioneros no están unidos, se coloca sobre nuestras iglesias el peor mal que se pueda concebir. Nuestros médicos misioneros deben estar interesados en la obra de nuestras asociaciones, y nuestros obreros de la asociación deben estar muy interesados en la obra de nuestros médicos misioneros.—Manuscrito 46, 1904.

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