Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 321

No se debe comunicar en forma alarmante ninguna doctrina extraña a estas personas a quienes Dios ama y de quienes se compadece; pero a medida que reciben ayuda física de parte de los obreros médicos misioneros, el Espíritu Santo coopera con el ministro de los agentes humanos para reavivar las facultades morales. Las facultades mentales se ponen en actividad, y muchas de estas pobres almas serán salvadas en el reino de Dios.—Special Testimonies for Ministers and Workers 11:32.

No se debe descuidar a los pobres

Vivimos en los últimos días de la historia de esta tierra, y la obra médica misionera debe ser todo lo que su nombre significa. Se debe predicar el evangelio a los pobres. El hombre pobre tanto como el rico es el objeto del cuidado y de la atención especial de Dios. Quitad la pobreza, y no tendríamos forma de comprender la misericordia y el amor de Dios, ni de conocer al Padre celestial, compasivo y lleno de misericordia.

Los que tienen la verdad para estos últimos días presentarán un mensaje adaptado a los pobres. Uno pensaría que el evangelio fue inspirado para alcanzar a esta clase. Cristo vino a la tierra para andar y trabajar entre los pobres. Predicó el evangelio a los pobres. Su obra es el evangelio mostrado en forma práctica en las ramas médicas misioneras: en justicia, misericordia y el amor de Dios, el buen fruto que se cosecha porque el árbol es bueno. En la persona de sus hijos creyentes y activos, bajo la guía del Espíritu Santo, Cristo visita hoy al pobre y al necesitado dando auxilio en la necesidad y aliviando el sufrimiento.—Carta 83, 1902.

El trabajo en favor de los ricos

Los que ejerciten la habilidad que Dios les ha dado para

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