Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 327

médico inteligente ejercerá una influencia poderosa en muchas personas. La eficiencia y el poder acompañan al que puede combinar en su esfera de influencia la obra de un médico y la de un ministro evangélico. Su obra se recomienda por sí misma ante el juicio de la gente.—Consejos sobre la salud, 547.

Un ejemplo de curación y de ganancia de almas

Cristo nos ha dejado un ejemplo. Enseñó las verdades evangélicas basándose en las Escrituras, y también sanó a los afligidos que acudían a él en busca de alivio. Él fue el Médico más grande que el mundo haya conocido; sin embargo, combinó con su obra de sanidad la verdad salvadora del alma.

Así es como deben trabajar nuestros médicos. Hacen la obra del Señor cuando trabajan como evangelistas y presentan instrucciones acerca de la forma como el alma puede ser sanada por el Señor Jesús. Todo médico debiera saber orar con fe por los enfermos, como también administrar el tratamiento adecuado. Al mismo tiempo debiera trabajar como ministro de Dios para enseñar arrepentimiento, conversión y salvación del alma y el cuerpo. Esta combinación de trabajo ampliará su experiencia y extenderá notablemente su influencia.

De una cosa estoy segura: la mayor obra de nuestros médicos consiste en lograr acceso a la mente del mundo en forma adecuada. Hay un mundo que perece en el pecado, ¿y quién se ocupará de la obra en nuestras ciudades? Los mayores médicos son los que viven en las pisadas de Jesucristo.—Consejos sobre la salud, 545.

Un ministerio combinado

El médico debe revelar la educación superior en su habilidad para señalar al Salvador del mundo como quien

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