Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 328

puede sanar y salvar el alma y el cuerpo. Esto provee al afligido un aliento del más alto valor. El ministerio a favor de lo físico y lo espiritual debe combinarse para guiar a los enfermos a confiar en el poder del Médico celestial. Los que, mientras dan los tratamientos adecuados, también oran por la gracia restauradora de Cristo, inspirarán fe en la mente de los pacientes. Su propio proceder será una inspiración para los que suponen que su caso no tiene esperanza.

Esta es la razón por la cual se establecieron nuestros sanatorios: dar valor al desesperanzado al unir la oración de fe con un tratamiento adecuado, e instruirlo en la forma correcta de vivir, física y espiritualmente. Por medio de tal ministerio muchos se convertirán. Los médicos de nuestros sanatorios deben dar el claro mensaje evangélico de la cura del alma.—Carta 146, 1909.

Médicos como evangelistas en la ciudad

Los médicos cristianos pueden hacer una obra preciosa para Dios como médicos misioneros. Muy a menudo demasiadas cosas les llenan la mente, lo que los imposibilita para desarrollar la labor que Dios desea que lleven a cabo como evangelistas. Que los obreros médicos presenten las verdades importantes del mensaje del tercer ángel desde el punto de vista médico. A veces los médicos consagrados y de talento pueden conseguir un auditorio en las grandes ciudades cuando otros fracasan. Al unirse los médicos con los ministros en la proclamación del evangelio en las grandes ciudades, sus labores combinadas influirán sobre muchas mentes a favor de la verdad para este tiempo.

Por la luz que Dios me ha dado, sé que su causa está en gran necesidad de representantes de la verdad bíblica que estén llenos de vida. Los ministros ordenados, solos, no dan abasto. Dios llama no solamente a los ministros, sino

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