Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 329

también a médicos, enfermeros, colportores, obreros bíblicos y otros laicos consagrados de diversos talentos, que tengan un conocimiento de la verdad presente, para atender las necesidades de las ciudades inadvertidas. Debe haber cien creyentes comprometidos activamente en la obra misionera personal donde ahora hay sólo uno. El tiempo está pasando rápidamente. Hay mucha labor por realizar antes que la oposición satánica obstruya el camino. Se debe poner en operación toda agencia para que se mejoren sabiamente las oportunidades presentes.—The Review and Herald, 7 de april de 1910.

Un servicio doble

Usted necesita urgentemente la sabiduría divina que lo habilite para servir en dos posiciones de responsabilidad: como médico hábil y también como predicador del evangelio. Debe haber una conversión diaria para que se puedan unir exitosamente la obra en favor del cuerpo y del alma. No le puedo decir en detalle cómo se hace esto, pero sé que usted debe realizar una obra importante en el ministerio de la Palabra, e instruir a las almas en beneficio de las cuales trabaja para que éstas crean en Jesucristo.—Carta 64, 1910.

Enviados de dos en dos

Se necesitan médicos misioneros en todo el campo. Los colportores deben aprovechar toda oportunidad que se les presente para aprender cómo tratar la enfermedad. Los médicos deben recordar que a menudo se requerirá de ellos que cumplan las funciones de un ministro. Los médicos misioneros figuran como evangelistas. Los obreros deben salir de dos en dos, para que oren y se asesoren mutuamente. Nunca se los debe enviar solos. El Señor Jesucristo envió a sus discípulos a las ciudades de Israel de dos en dos. Él les dio la comisión: “Sanad a los enfermos que en ella

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