Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 331

de que comprenden su parte en la obra médica misionera genuina. Una dignidad solemne debe caracterizar a los médicos misioneros verdaderos. Deben ser hombres que comprendan y conozcan a Dios y el poder de su gracia.

Desprovista de todo egoísmo

No importa el monto de nuestras entradas o ganancias, la asociación debe mantenerse libre de toda hebra de egoísmo. Del mismo modo la obra médica misionera debe estar libre de todo egoísmo, y llevarse a cabo según la orden de Dios. Las diversas ramas de la obra deben apoyarse mutuamente.—Carta 102, 1900.

No por medio de representantes

Se requieren actualmente hombres y mujeres santos y devotos, para que sean médicos misioneros. Que ellos cultiven al máximo sus facultades físicas y mentales, como también su piedad. Todo esfuerzo debe hacerse para enviar obreros inteligentes. La misma gracia que vino de Jesucristo a Pablo y Apolos, que los hizo sobresalir por su excelencia espiritual, puede recibirse ahora, y traerá a la obra muchos misioneros dedicados.

Que nadie se cruce de brazos, diciendo: “Oh sí, que tales y cuales vayan a los campos donde aún no se ha trabajado”, mientras ellos mismos no se interesan por hacer una labor dedicada y abnegada, y esperan que la obra que el Señor les ha comisionado sea hecha por representantes. Hay algunos que, si fueran abnegados y tomaran la cruz, hallarían que Dios se comunicaría con ellos tan ciertamente como lo hizo con Pablo y Bernabé. Ellos son representantes de lo que muchísimos podrían ser. “Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que

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