Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 338

con nuestras opiniones preconcebidas o no. Tenemos un libro guía perfecto. El Señor nos ha hablado; y sean cuales fueren las consecuencias, debemos recibir su Palabra y practicarla en la vida diaria; de lo contrario, estaremos escogiendo nuestra propia versión del deber y haciendo exactamente lo contrario de lo que nuestro Padre celestial ha planeado que hagamos.

No nos pertenecemos a nosotros mismos para hacer lo que nos plazca. Somos llamados a ser representantes de Cristo. Fuimos comprados por precio. Como hijos e hijas elegidos de Dios, hemos de ser hijos obedientes, que actúen de acuerdo con los principios de su carácter como están revelados por medio de su Hijo.

Jesús ha dicho: “Haced bien a los que os aborrecen”. Cuánto podemos lograr al seguir esta instrucción, no lo podemos estimar. “Orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos”.

¿No se pasan por alto a menudo los principios esbozados aquí? La cantidad de maldad que podría evitarse al seguir estos principios en ningún modo es pequeña: pues algunas veces el corazón de los perseguidores es susceptible a las impresiones divinas, como lo fue el del apóstol Pablo antes de su conversión. Siempre es mejor tratar de vivir toda la voluntad de Dios como él la ha especificado. Él se encargará de los resultados.—Manuscrito 148, 1902.

Celo y perseverancia en la obra médica misionera

Si yo pudiera guiar a mi pueblo a hacer un esfuerzo cristiano, si pudiera inducirlo a dedicarse a la obra médica misionera con un celo santo y una perseverancia divina, no en pocos lugares sino en todo lugar, disponiendo el esfuerzo personal a favor de quienes están fuera del redil, ¡cuán

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