Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 344

lograr mucho por este medio. Presentad la temperancia con todas sus ventajas referentes a la salud. Educad a la gente en las leyes de la vida para que sepa cómo preservar la salud. Los esfuerzos que se hacen al presente no satisfacen la mente de Dios. La medicación con drogas es una maldición para esta época de mucha información.

Educad alejándoos de las drogas. Usadlas menos y menos y depended más de los elementos de la higiene; entonces la naturaleza responderá a los médicos de Dios: el aire puro, el agua pura, el ejercicio adecuado y una conciencia clara.

Muchos podrían recuperarse sin un grano de medicina, si aplicaran a su vida las leyes de la salud. Rara vez tienen que utilizarse los medicamentos. Establecer la obra y hacerla avanzar sobre principios higiénicos requerirá esfuerzos pacientes, sinceros y prolongados. Pero que la oración y la fe fervientes se combinen con vuestros esfuerzos, y vendrá el triunfo. Por medio de esta obra enseñaréis a los pacientes, y también a otros, cómo atender a los enfermos sin recurrir al uso de drogas.—Carta 6a, 1890.

La ciencia del renunciamiento

Si todos los enfermos se curaran por la oración, muy pocas personas tendrían oportunidad de conocer las formas adecuadas de comer, beber y vestir. Las personas vinculadas con nuestros sanatorios deben comprender su deber de educar a los pacientes en los principios de la vida saludable.

Los enfermos tienen sus lecciones que aprender. Se les debe negar toda preparación de alimento que retarde o que impida la recuperación de la salud. Deben aprender la ciencia del renunciamiento, comiendo alimentos sencillos preparados en forma simple. Han de vivir mucho a la luz del sol, el que debe hallar cabida en todos los cuartos

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