Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 346

autocomplacientes y del mundo una dieta tan estricta que los aleje de la reforma pro salud. Esto no los convencerá de la necesidad de un cambio en sus hábitos en el comer y el beber. Coloque delante de ellos los hechos. Edúquelos para que vean la necesidad de una dieta sencilla y natural, y que hagan el cambio en forma gradual. Deles tiempo para que respondan al tratamiento y a la instrucción que se les da. Trabaje y ore. Llévelos en forma tan suave como sea posible.—Carta 331, 1904.

Cómo presentar los principios de alimentación saludable

El Señor desea que todo ministro, todo médico y todo miembro de iglesia sea prudente al no presionar a los que son ignorantes de nuestra fe para que hagan cambios súbitos en la dieta, colocándolos de esta forma en una prueba prematura. Exaltad los principios de la reforma pro salud, y permitid que el Señor guíe a los que sean rectos de corazón. Éstos escucharán y creerán. El Señor no requiere que sus mensajeros presenten las magníficas verdades de la reforma pro salud de una manera que cree prejuicio en la mente de otros. Que nadie coloque una piedra de tropiezo delante de los que andan en las oscuras sendas de la ignorancia. Aun en el elogio de una cosa buena, no es lo mejor ser demasiado entusiasta, no sea que alejemos del camino a los que vienen para escuchar. Presentad los principios de la temperancia en su forma más atractiva.

Guiad a la gente

No debemos actuar presuntuosamente. Los obreros que llegan a nuevos territorios para levantar iglesias no deben crear dificultades al tratar de hacer prominente el asunto de la alimentación. Deben ser cautelosos para no trazar las líneas muy finitas. De lo contrario se crearán impedimentos para que otros avancen. No empujéis a la gente.

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