Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 349

comprendáis la clase de ministerio que comunicará vida a las iglesias. La obra del evangelio debe avanzar mediante nuestra liberalidad tanto como por nuestras acciones. Cuando encontréis almas dolientes que necesiten ayuda, dádsela. Cuando halléis a hambrientos, alimentadlos. Al hacer esto estaréis obrando a semejanza del ministerio de Cristo. La santa obra del Maestro fue una labor benévola. Que en todas partes se aliente a nuestro pueblo a tener una parte en ella.—Manuscrito 7, 1908.

Enseñad la abnegación

La obra que habéis estado haciendo en las ciudades tiene la aprobación de Dios... Lo que habéis hecho demuestra que si nuestros médicos y ministros trabajan unidos en la presentación de la verdad a la gente, se pueden alcanzar más personas de las que han sido influidas sólo por la obra del ministro...

Presentad al pueblo la necesidad de resistir la tentación de complacer el apetito. Es aquí donde muchos fallan. Explicadles cuan íntimamente están relacionados el cuerpo y la mente y mostradles la necesidad de mantener a ambos en la mejor condición posible. Las charlas acerca de salud que dais en las reuniones serán uno de los mejores medios de hacer publicidad a nuestros sanatorios...

Abstinencia y salud

La mente de cada enfermo debe ser inducida a aferrarse de la esperanza de liberación de algún peligro especial. Dirigidles palabras optimistas, palabras de aliento. A algunos que patrocinan nuestros sanatorios, el Señor sanará si se abstienen del uso del licor y de las drogas, y utilizan medios sencillos e inofensivos para contrarrestar la enfermedad ocasionada por un apetito pervertido. Si hacen su parte para quebrantar el ensalmo del enemigo mediante

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