Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 370

¡Dios nos ayude a despertar de nuestros apetitos de complacencia propia!

Una causa de mortalidad

Los cánceres, los tumores y toda enfermedad inflamatoria se deben en su mayoría al consumo de carne.

Por la luz que Dios me ha dado, debo decir que la prevalencia de cánceres y tumores se debe en gran medida a una vida dependiente mayormente del consumo de carne. Espero sinceramente y en oración que, como médico, usted no permanecerá ciego para siempre acerca de este asunto, pues la ceguera se mezcla con una falta de valor moral para negarse a complacer su apetito y para llevar su cruz; lo cual significa cumplir los mismos deberes que se oponen a los apetitos y pasiones naturales...

Se me ha presentado el asunto en diferentes aspectos. La mortalidad ocasionada por la ingestión de carne no se discierne; y si así fuera, no escucharíamos más argumentos ni excusas en favor de la complacencia del apetito por la carne. Tenemos plena provisión de cosas buenas para satisfacer el hambre sin tener que traer cadáveres a nuestras mesas para integrar nuestro menú...

Se me ha mostrado la piedra de tropiezo que este tema referente al régimen alimentario ha sido para su propio progreso espiritual, y qué obstáculo ha colocado usted en la senda de otros, y todo porque sus propias sensibilidades fueron embotadas por la gratificación egoísta del apetito. Por amor a Cristo, considere esto más profundamente, estudie más intensamente y actúe de acuerdo con la luz que Dios ha tenido a bien dar a usted y a otros sobre este asunto.—Carta 72, 1896.

Apelación a un ministro

Se me ha presentado claramente que el pueblo de Dios

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