Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 372

lleve a su vida y a su familia la bendición proveniente de seguir los principios de la reforma pro salud, no dañe a otros oponiéndose a la luz que Dios ha dado sobre este tema.

Aunque no hacemos del uso de la carne una prueba de discipulado, y aunque no deseamos forzar a nadie a abandonar su uso, es nuestro deber solicitar que ningún ministro de la asociación tome este asunto livianamente o se oponga al mensaje de la reforma en este punto. Si frente a la luz que Dios ha dado con relación al consumo de carne y de su efecto sobre el organismo humano, usted continúa comiendo carne, debe soportar las consecuencias. Pero no adopte una posición delante del pueblo que le induzca a pensar que no es necesario pedir una reforma referente al consumo de carne, porque el Señor pide una reforma.

El Señor nos ha dado la obra de proclamar el mensaje de la reforma pro salud, y si usted no puede ofrecerse para ayudar a los que dan este mensaje, no haga alarde de ello. Al contrarrestar los esfuerzos de sus compañeros de labores que enseñan la reforma pro salud, usted está fuera de lugar, obrando del lado opuesto.—Carta 48, 1902.

Llamamiento a los padres

El Señor abreviará su obra en justicia. La tierra se ha corrompido bajo sus habitantes. Hay enfermedades de toda clase que afligen a la familia humana. La miseria creada por la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia está creciendo de una manera impresionante por causa de crímenes de toda índole. El robo, el asesinato, la sensualidad y la crueldad de los poderes satánicos: éstos y muchos otros males se ven por todas partes. Estamos rodeados de peligros invisibles.

¿Cuándo tomarán su lugar los que conocen la verdad para colocarse del lado de los principios correctos para esta

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