Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 375

impuesto por fuerza. Deben suprimir la causa de la enfermedad. Ayunad un corto tiempo y dad al estómago una oportunidad para que descanse. Reducid el estado febril del organismo con una aplicación cuidadosa y sensata de agua. Estos esfuerzos ayudarán a la naturaleza en su lucha por liberar al organismo de impurezas.—Spiritual Gifts 4:133, 134.

El plan de dos comidas

Es una costumbre muy común de la gente del mundo comer tres veces al día, además de comer a intervalos irregulares entre las comidas; y la última comida es generalmente la más pesada y a menudo se ingiere justo antes de ir a la cama. Esto es trastornar por completo el orden natural; una comida pesada nunca debe ingerirse tan tarde en el día. Si estas personas cambiaran su práctica, si consumieran sólo dos comidas al día y nada entre las comidas, ni aún una manzana, una nuez o cualquier clase de fruta, el resultado se vería en un buen apetito y en un mejoramiento notable de la salud.—The Review and Herald, 29 de julio de 1884.

Perseverancia para vencer

Las personas que han complacido su apetito comiendo libremente carne, salsas muy sazonadas y una variedad de pasteles grasosos y conservas, no pueden saborear de inmediato una dieta sencilla, saludable y nutritiva. Su gusto está tan pervertido que no tienen apetito para un régimen saludable de frutas, pan sencillo y verduras. No deben esperar disfrutar instantáneamente de una alimentación tan diferente de la que han estado acostumbrados. Si al comienzo no encuentran gusto en los alimentos más sencillos, deben ayunar hasta que logren saborearlos. Ese ayuno les resultará de mucho mayor beneficio que la medicina, pues el estómago del que se ha abusado hace tiempo que necesitaba ese descanso, y un hambre verdadera se puede satisfacer

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