Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 377

Debemos meditar constantemente en la Palabra, comerla, digerirla, y por la práctica asimilarla, para que se introduzca en la corriente de la vida. El que se alimenta diariamente de Cristo enseñará a otros, por su ejemplo, a pensar menos en lo que se come y a sentir mucha mayor ansiedad por el alimento que debe proveerse al alma.

El verdadero ayuno

El verdadero ayuno que debe recomendarse a todos es una abstinencia de toda clase de alimento estimulante, y el uso adecuado de la alimentación sencilla y saludable que Dios ha provisto en abundancia. Los hombres deben pensar menos acerca de qué comerán y qué beberán en lo referente al alimento temporal, y preocuparse mucho más por la alimentación proveniente del cielo, que le dará tono y vitalidad a toda la experiencia religiosa.—Carta 73, 1896.

Sugerencias para la alimentación en el sanatorio

Debe proporcionarse a los pacientes una abundancia de alimentos sanos y agradables, preparados y servidos de un modo tan apetitoso, que no se sientan tentados a desear la carne. Las comidas pueden llegar a ser el medio de fomentar la educación en la reforma pro salud. Debe mostrarse esmero en las combinaciones de los alimentos que se ofrecen a los pacientes. El conocimiento tocante a las combinaciones adecuadas de alimentos es de gran valor, y debe considerárselo como sabiduría proveniente del cielo.

Debemos recordar que mientras hay quienes se benefician mucho más al ingerir sólo dos comidas, hay otras personas que comen livianamente en cada comida, y necesitan algo en la tarde. Hay que comer suficiente para fortalecer los tendones y músculos. Debemos recordar que la mente obtiene su fortaleza del alimento que ingerimos. Parte de la obra médica misionera de los obreros de

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