Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 380

usted conozca mejor a estas personas y comprenda su verdadera condición, podrá dar recetas para satisfacer sus necesidades individuales.—Carta 45, 1903.

Deben darse conferencias

Al tratar con los pacientes en nuestros sanatorios, debemos razonar de causa a efecto. Debemos recordar que los hábitos y prácticas de toda una vida no se pueden cambiar en un momento. Con un cocinero inteligente, y un suministro abundante de alimentos saludables, se pueden introducir reformas que obren para el bien, pero eso tomará tiempo. No debe hacerse un esfuerzo enérgico a menos que se necesite en realidad. Debemos recordar que la alimentación que agradaría a un reformador de la salud puede parecer muy insípida a los que han estado acostumbrados a alimentos altamente sazonados.

Deben darse conferencias para explicar por qué son esenciales las reformas en la alimentación, para mostrar que el uso de los alimentos muy sazonados ocasiona inflamación de las delicadas membranas de los órganos digestivos. Que se muestre por qué como pueblo hemos cambiado nuestros hábitos de comer y beber. Mostrad por qué descartamos el tabaco y todo licor embriagante. Exponed los principios de la reforma pro salud clara y sencillamente; y al hacerlo, colocad en la mesa abundantes alimentos saludables, preparados con buen gusto; y el Señor os ayudará a hacer patente la necesidad de la reforma, y hará que los pacientes vean que esta reforma es para su más alto bien. Ellos extrañarán la alimentación muy sazonada a la cual han estado acostumbrados, pero se deben hacer esfuerzos para darles alimentos tan saludables y apetitosos que al comerlos cesen de extrañar esos platos dañinos. Mostradles que los otros tratamientos que se les brindan no los beneficiarán a menos que hagan el cambio que se necesita en sus

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