Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 389

Guardianes fieles de sus facultades

Los que aplican toda su alma a la obra médica misionera, que trabajan incansablemente en peligro, en privaciones, en vigilias, en cansancio y en dolores, corren el riesgo de olvidar que deben ser guardianes fieles de sus propias facultades mentales y físicas. No deben permitirse recargo de trabajo. Pero están llenos de celo y dedicación y algunas veces actúan imprudentemente, colocando sobre sus hombros una carga muy pesada. A menos que tales obreros hagan un cambio, el resultado será la enfermedad y el quebranto.

A la vez que los obreros de Dios deben estar llenos de un noble entusiasmo, y con una decisión de seguir el ejemplo del Obrero divino, el gran Médico Misionero, no deben sobrecargarse de muchas cosas en la labor diaria. Si lo hacen, pronto dejarán la obra por completo, quebrantados debido a que han tratado de llevar una carga muy pesada. Hermano mío, es correcto que usted haga el mejor uso de las ventajas que Dios le ha dado en esfuerzos dedicados para el alivio de los dolientes y la salvación de las almas. Pero no sacrifique su salud.

Tenemos un llamamiento tanto más elevado que los egoístas intereses comunes, cuanto los cielos son más altos que la tierra. Pero este pensamiento no debe inducir a los siervos de Dios, dispuestos y trabajadores, a llevar todas las cargas que puedan colocar sobre ellos mismos sin tomar períodos de reposo.

¡Cuán maravilloso sería si entre todos los que se dedican a proclamar el precioso plan de Dios para la salvación de las almas no hubiera holgazanes! Cuánto más se lograría si todos dijeran: “¡Dios me tiene como responsable para que esté plenamente despierto y para que mis esfuerzos hablen en favor de la verdad que profeso creer!” Soy un obrero práctico y no un soñador”. Es a causa de tantos

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