Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 390

soñadores que los verdaderos obreros tienen que llevar cargas dobles.—Carta 291, 1904.

Quebrantados bajo la carga

Oigo de obreros cuya salud se está quebrantando bajo el peso de las cargas que llevan. Esto no debiera suceder. Dios desea que recordemos que somos mortales. No debemos abarcar demasiado en nuestro trabajo. No debemos colocarnos bajo una carga tal que nuestras facultades físicas y mentales se conviertan en un andrajo.

Se necesitan más obreros, para que ciertas cargas puedan quitarse de algunos de los que ahora están muy recargados. El Señor desea que los que han obtenido experiencia en su servicio sean educadores. Debemos ser aprendices en la escuela de Cristo, para poder enseñar a otros, y para que podamos planear sabiamente el avance de la obra de Dios.—Manuscrito 71, 1903.

El médico debe conservar sus energías

Algunos que han escogido la profesión médica se dejan alejar muy fácilmente de los deberes que recaen sobre los médicos. Hay quienes por su proceder equivocado debilitan sus facultades, de modo que no pueden rendir un servicio perfecto a Dios. Se colocan donde no pueden actuar con vigor, tacto y habilidad, y no comprenden que por su menosprecio de las leyes físicas se están acarreando la ineficiencia y de esta forma están robando y deshonrando a Dios.

Los médicos no deben permitir que su atención se desvíe de su trabajo. No deben circunscribirse tan enteramente a la labor profesional que pongan en riesgo su salud. En el temor de Dios, deben ser sensatos en el uso de la fortaleza que Dios les ha proporcionado. Nunca deben menospreciar los medios que Dios ha provisto para la preservación de la salud. Su deber es colocar bajo el control de la

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