Ellen G. White Writings

<< Back Forward >>

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»

El Ministerio Médico, Page 393

responsabiliza de la influencia que ejerzamos sobre quienes se relacionan con nosotros. Debemos estar en una posición tal, física y espiritualmente, que podamos recomendar la religión de Cristo. Tenemos que dedicar nuestro cuerpo a Dios.

Dios desea que sus ministros ocupen una posición elevada y santa. Los que abren la Palabra de Dios a otros deben preguntarse ellos mismos, antes de venir al púlpito, si han sido abnegados, si su alimentación ha sido sencilla como la que el estómago puede digerir, sin entorpecer el cerebro: Por favor, lean el primer capítulo de la segunda epístola a los Corintios. Todo este capítulo es una lección para los creyentes en general.—Manuscrito 62, 1900.

Fortaleciendo las facultades mentales y morales

Se me instruye a decir a nuestros ministros y a los presidentes de nuestras asociaciones: Vuestra utilidad como obreros para Dios en la obra de recuperar las almas que perecen, depende mayormente de vuestro éxito en vencer el apetito. Venced el deseo de gratificar el apetito, y si hacéis esto vuestras pasiones serán controladas con facilidad. Entonces vuestras facultades mentales y morales serán más fuertes. “Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos”.—Carta 158, 1909.

En los climas cálidos

En los climas cálidos, ardientes, debe darse al obrero, sea cual fuere su línea de acción, menos trabajo que en un clima benigno. El Señor recuerda que somos sólo polvo... Cuanto menos azúcar introduzca en la preparación de los alimentos, menos dificultad experimentará debido al calor del clima.—Carta 91, 1898.

«Back «Prev. Pub. «Ch «Pg   Pg» Ch» Next Pub.» Forward»