Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 398

La simpatía que Cristo expresó siempre por las necesidades físicas de sus oyentes, obtuvo de parte de muchos de ellos una respuesta positiva hacia las verdades que él quería enseñar. ¿No fue el mensaje del evangelio lo de mayor importancia para aquel gran grupo de cinco mil personas que por horas lo habían seguido, escuchando sus palabras? Muchos nunca habían escuchado verdades como las expresadas en aquella ocasión. Sin embargo, el deseo de Cristo por enseñarles las verdades espirituales no lo hizo indiferente a sus necesidades físicas.—The Review and Herald, 18 de enero de 1912.

Evangelismo médico en las ciudades

Ahora es el tiempo oportuno para trabajar por las ciudades; pues debemos alcanzar a la gente allí. Como pueblo, hemos estado en peligro de centrar demasiados intereses importantes en un lugar. Esta actitud no es sabia ni revela buen criterio. Deben crearse intereses en las ciudades principales. Se deben fundar muchos centros pequeños en lugar de unos pocos centros grandes...

Que los misioneros trabajen de dos en dos en diferentes partes de todas nuestras grandes ciudades. Los obreros de cada ciudad debieran reunirse frecuentemente para consultarse y orar, de modo que puedan tener sabiduría y gracia para trabajar unidos en forma eficaz y armoniosa. Que todos estén alertas para sacar el máximo provecho. Nuestro pueblo debe vestir la armadura y establecer centros en todas las ciudades grandes. Las agencias de Satanás están activas en el campo, esforzándose por confundir las mentes de los hombres y llenarlas de vanas imaginaciones para que no se interesen en la verdad...

He tratado de despertar a nuestro pueblo para que cumplan la tarea que debe hacerse a favor de los sectores no trabajados del gran campo misionero; sin embargo, sólo pocos parecen responder a las apelaciones del Espíritu de

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