Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 399

Dios. No comprendemos hasta qué punto están trabajando estos elementos satánicos en las grandes ciudades. La obra de llevar el mensaje de la verdad presente delante de la gente se está haciendo más y más difícil. Es esencial que talentos nuevos y diversos se unan en una labor inteligente a favor de la gente. Si la carga de trabajar estas ciudades pesara sobre el corazón de nuestro pueblo como debiera, éste se dispondría a trabajar por las almas que perecen en el pecado, como no se ha hecho hasta ahora...

El mensaje que se me ordena dar a nuestro pueblo en este tiempo es: Trabajad las ciudades sin demora, porque el tiempo es corto. El Señor ha mantenido este trabajo delante de nosotros durante los últimos veinte años o más. Un poco se ha hecho en algunos lugares, pero mucho más debe hacerse aún. Llevo una carga día y noche porque se ha hecho tan poco para amonestar a los habitantes de nuestros grandes centros de población en cuanto a los juicios que caerán sobre los transgresores de la ley de Dios.—Carta 168, 1909.

Preparación de obreros

En toda ciudad grande debiera haber cuerpos de obreros organizados y bien disciplinados; no meramente uno o dos, sino veintenas, dispuestos a trabajar. Pero la pregunta que causa perplejidad aún no se ha respondido, y es cómo se sostendrán.

Se me ha mostrado que en nuestro esfuerzo por instruir a las gentes de las ciudades grandes, la obra no ha sido tan bien organizada ni los métodos de trabajo tan eficientes como los de otras iglesias que no tienen la gran luz que nosotros consideramos tan esencial. ¿Por qué es esto? Porque muchos de nuestros obreros han sido de los que les gusta predicar (y muchos que no estaban debidamente calificados para predicar emprendieron esta labor), y una gran

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