Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 400

parte del esfuerzo se ha centrado únicamente en la predicación.

Debe darse más importancia a la educación y preparación de misioneros con énfasis especial en la obra en las ciudades. Cada grupo de obreros necesita estar bajo la dirección de un líder competente, y siempre hay que mantener delante de ellos el deber de ser misioneros en el más alto sentido del término. Tal labor sistemática, conducida en forma adecuada, producirá resultados benditos.

Algo se ha hecho referente a esto, pero con mucha frecuencia el trabajo se ha debilitado y no se ha logrado establecer algo permanente. Hay necesidad ahora de una labor ferviente. Los jóvenes que salen como empleados de la Asociación General deben comprender que no sólo han de predicar sino ministrar; actuar como quienes sienten la solemne responsabilidad de buscar y salvar lo que se ha perdido.

No debiera ser el objetivo del obrero presentar una larga lista de sermones predicados, sino ¿qué ha hecho en la obra de salvar almas, o de preparar obreros? Esto requiere un trabajo sincero y dedicado de esfuerzo personal. Exige que los obreros estén con Dios a menudo en oración ferviente, y que busquen la sabiduría por medio de un escudriñamiento diligente de las Escrituras.—Carta 34, 1892.

Las dificultades aumentarán

La importancia de abrirnos paso en las grandes ciudades todavía está delante de nosotros. Por muchos años el Señor nos ha estado instando a que cumplamos este deber; sin embargo vemos que comparativamente poco se ha hecho en nuestros grandes centros de población. Si no nos dedicamos a este trabajo de una manera decidida, Satanás multiplicará las dificultades que no serán fáciles de vencer. Estamos muy atrasados en cumplir la obra que debió

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