Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 401

haberse hecho en estas ciudades descuidadas por largo tiempo. La obra será ahora más difícil de lo que habría sido hace unos pocos años. Pero si emprendemos la labor en nombre del Señor, se derrumbarán las barreras y muchas victorias decisivas serán nuestras.

Para esta obra, se necesitan los médicos y los ministros del evangelio. Debemos presentar nuestras peticiones al Señor y hacer lo mejor, avanzando con toda la energía posible para establecer un comienzo en las grandes ciudades. Si en el pasado hubiéramos trabajado de acuerdo con los métodos del Señor, muchas luces que se están apagando seguirán brillando con fuerza.—Carta 148, 1909.

No es tiempo de establecer colonias

Hoy no es tiempo de establecer colonias. De ciudad en ciudad la obra debe hacerse en forma rápida. La luz que está debajo del almud debe colocarse sobre un candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa.

Miles de personas de nuestras ciudades están en tinieblas, y Satanás se alegra por la demora, pues nuestro retraso le da oportunidad de trabajar en estos campos con hombres de influencia para adelantar sus planes. ¿Podemos depender ahora de nuestros hombres que están en posiciones de responsabilidad para que hagan su parte en forma humilde y noble? Que los atalayas despierten. Que nadie continúe indiferente frente a la situación. Debe haber un completo despertar entre los hermanos y hermanas de todas nuestras iglesias.

Por años se me ha presentado la obra en las ciudades, y se ha exhortado a nuestro pueblo a actuar en ellas. Se han dado instrucciones para abrir nuevos campos. A veces se han suscitado celos por el temor de que alguien que deseara entrar a nuevos campos recibiera recursos de la gente, que los temerosos suponían se necesitaban para otra obra.

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