Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 404

Como pueblo, no estamos siquiera medio despiertos al sentido de nuestras necesidades y a los tiempos en los cuales vivimos. Despertad a los atalayas. Nuestra primera obra debiera ser escudriñar nuestro corazón y convertirnos de nuevo. No tenemos tiempo que perder en asuntos sin importancia.—Carta 46, 1910.

La cooperación

En este esfuerzo a favor de las ciudades, necesitamos grandemente la cooperación de toda clase de obreros. Especialmente necesitamos la ayuda que los médicos pueden prestar como evangelistas. Si los ministros y los médicos planean unirse para alcanzar a los de corazón honesto en nuestras ciudades, los médicos, tanto como los ministros, se colocarán en un terreno ventajoso. Al trabajar con humildad, Dios abrirá el camino delante de ellos, y muchos recibirán el conocimiento salvador de la verdad.—Manuscrito 9, 1910.

Avanzad

Los principios de la reforma pro salud se deben promulgar como una parte de la obra en estas ciudades. La voz del mensaje del tercer ángel debe escucharse con poder. Que las enseñanzas de la reforma pro salud se introduzcan en todo esfuerzo hecho para colocar la luz de la verdad ante la gente. Que se seleccione a obreros calificados para enseñar la verdad en forma prudente, clara y sencilla. No esperemos para empezar este trabajo hasta que esté claro. La fe dice avanzad. Cristo dice: “He aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Seguid, paso a paso, sin apartaros del espíritu de santificación por medio de la verdad y obediencia a la verdad que la presencia del Espíritu de Dios os dará.—Manuscrito 1, 1910.

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