Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 419

Sección 18—La extensión de la obra

Colaboradores con Cristo

La persona que cree en Jesucristo como su Salvador personal debe ser un obrero colaborador suyo, ligado a su corazón de amor infinito, trabajando con él en acciones de abnegación y benevolencia. Aquel a quien Cristo ha revelado su gracia perdonadora practicará las obras de Cristo, manteniéndose unido a él. Dios llama a aquellos por quienes ha hecho un sacrificio infinito, para que tomen su posición como colaboradores suyos y promuevan el avance de la acción misericordiosa de su divina benevolencia.

Cristo se ha separado de la tierra, pero sus seguidores todavía quedan en el mundo. Su iglesia, constituida por los que le aman, debe ser en palabra y acción, en su amor desinteresado y benevolencia, una representación del amor de Cristo. Al practicar la abnegación y llevar la cruz han de ser el medio para implantar el principio del amor en el corazón de aquellos que no están relacionados con el Salvador por un conocimiento experimental.

El propósito de las iglesias

Sobre todos los que creen, Dios ha colocado la responsabilidad de levantar iglesias con el expreso propósito de educar a hombres y mujeres para que utilicen en beneficio del mundo las aptitudes que les ha concedido y empleen para su gloria los medios que les ha confiado. Él ha hecho a los seres humanos sus mayordomos. Ellos deben utilizar los medios que poseen, alegre y generosamente, para el avance de la justicia y la verdad. Los talentos que les ha confiado deben emplearlos en establecer la obra de Dios y

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