Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 430

gigantes, sino instituciones sosegadas en lugares agradables.

Nunca, nunca construyáis gigantescas instituciones. Que estas instituciones sean pequeñas, y que haya más de ellas para que se realice la obra de ganar almas para Cristo. A menudo puede ser necesario empezar la obra del sanatorio en la ciudad, pero nunca construyáis un sanatorio en una ciudad. Arrendad un edificio, y continuad buscando un lugar adecuado fuera de la ciudad. Los enfermos deben ser alcanzados, no por construcciones masivas, sino por el establecimiento de muchos sanatorios pequeños, los cuales deben ser como luces que brillen en lugares oscuros. Los que se dedican a esta obra deben reflejar la luz del rostro de Cristo. Han de ser como sal que no ha perdido su sabor. Mediante la obra del sanatorio, efectuada de una forma adecuada, la influencia de la religión pura y verdadera se extenderá a muchas almas.

De nuestros sanatorios deben salir obreros bien preparados para ir a lugares donde nunca se haya proclamado la verdad, y hacer obra misionera para el Maestro.—Carta 17, 1905.

Oportunidades de comprar propiedades para sanatorios

Acabo de leer de nuevo su carta del 25 de abril de 1905, y trataré de escribirle algo como respuesta. No podré escribirle una carta larga, porque el correo sale hoy a mediodía.

Quiero decirle que no veo objeción en conseguir los edificios mencionados. La luz que se me ha dado es que los edificios que se adapten para nuestra obra se nos ofrecerán a precios muy por debajo del costo, lo cual nos permite comprarlos. Esto ocurrió al establecer la obra del sanatorio en el sur de California, y será el caso en otros países. Deben aprovecharse estas oportunidades para establecer y extender la obra evangélica médica misionera; el tiempo es corto y debemos sembrar las semillas de los principios de la

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