Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 439

aliento de parte de los que están en el campo central, para que tengan fuerzas para vencer las dificultades que puedan encontrar en su obra.—Carta 92, 1902.

Instituciones de salud en muchos países

Dios ha calificado a su pueblo para que ilumine el mundo. Él les ha confiado las facultades mediante las cuales deben extender la obra celestial hasta que ésta circunde el globo. En todas partes de la tierra deberán establecer sanatorios, escuelas, casas editoras e instalaciones afines para el cumplimiento de su obra.

El mensaje final del evangelio debe llevarse “a toda nación, tribu, lengua y pueblo”. En muchos países extranjeros todavía hay que establecer y llevar a cabo muchas empresas para el progreso de este mensaje. La apertura de restaurantes saludables y salas de tratamiento, como la instalación de sanatorios para la atención de los enfermos y dolientes, es tanto una necesidad en Europa como en América. En muchos países hay que organizar misiones médicas para que actúen como manos ayudadoras de Dios en la ministración de los afligidos.

Cristo coopera con los que se dedican a la obra médica misionera. Los hombres y mujeres que, desprovistos de egoísmo, hacen lo que pueden para establecer sanatorios y lugares de tratamiento en muchos países serán ricamente recompensados. Los que visitan estas instituciones recibirán beneficio físico, mental y espiritual: los fatigados renovarán sus fuerzas, los enfermos serán restaurados a la salud y los afligidos por el pecado serán aliviados. En países muy lejanos, se escucharán palabras de agradecimiento y melodías procedentes de quienes han sido apartados del servicio al pecado y traídos al de la justicia por medio de estos instrumentos. Mediante sus cantos de agradecida alabanza se dará un testimonio que ganará a otros a la fidelidad y a

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