Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 440

la comunión con Cristo.—Consejos sobre la salud, 212.

Avanzad

Cuando pienso en la historia de nuestra obra en los últimos diez años, sólo puedo decir: Ved lo que el Señor ha hecho. Él ha estado obrando misericordiosamente para difundir luz en la senda de su pueblo. A pesar de los obstáculos que se han enfrentado en la obra, no tenemos por qué entristecernos, excepto al ver el fracaso de parte del pueblo de Dios para seguir a su Líder paso a paso...

El trabajo en las ciudades es esencial para este tiempo, y ahora debemos empréndelo con fe. Cuando las ciudades se trabajen como Dios desea, el resultado será la puesta en operación de un poderoso movimiento como nunca hemos contemplado. Quiera el Señor otorgar sabiduría a nuestros feligreses para que sepan cómo adelantar la obra en armonía con su voluntad. Con poderosa fortaleza el clamor debe resonar en nuestros grandes centros de población: “¡Aquí viene el esposo; salid a recibirle!”

Todo medio debe ponerse en actividad

El ministro ordenado solo no es suficiente para dar el mensaje de amonestación al mundo. Dios llama no solamente a ministros, sino también a médicos, enfermeras, col-portores, obreros bíblicos y otros laicos consagrados de diversos talentos que tengan un conocimiento de la verdad presente para que consideren las necesidades de las ciudades no amonestadas. Debiera haber cien obreros activamente comprometidos en la obra misionera personal donde ahora hay sólo uno. El tiempo pasa rápidamente. Hay mucha obra que hacer antes que la oposición satánica cierre el camino. Todo medio debe ser puesto en actividad para que las oportunidades presentes se utilicen sabiamente.

El Señor llama a hombres y mujeres que tengan la luz

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