Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 45

hicieran...

Tal oración puede ofrecerse ante personas incrédulas, y hasta infieles, porque barre la sombra mediante la cual Satanás ha oscurecido la mente; y cuando el sufriente emerge de la crisis, la verdad ocupa el lugar de la duda y la incredulidad. Así se disipa la niebla del escepticismo que ofuscaba la mente.—Manuscrito 26, 1902.

El peligro de la popularidad

El Dr. _____ no ha quedado satisfecho con una educación superficial, sino que ha aprovechado la mayor parte de sus operaciones para obtener un completo conocimiento del organismo humano y de los mejores métodos de tratamiento de las enfermedades. Esto ha hecho que ejerza una gran influencia. Ha ganado el respeto de la comunidad como hombre de sólido juicio y fino discernimiento, como alguien que razona cuidadosamente de causa a efecto; es muy estimado por su trato cortés e integridad cristiana. Pero hay también en esa institución otros que pueden convertirse en hombres influyentes, dignos de confianza y dotados con poder.

El 23 de noviembre de 1879 se me revelaron algunas cosas referentes a nuestras instituciones y los deberes y peligros de los que ocupan posiciones directivas en ellas. Vi que el Dr. _____ había sido levantado para que hiciera una obra especial como instrumento de Dios; para ser conducido, guiado y controlado por su Espíritu. Tiene que dar cuenta de los derechos de Dios sobre él, y nunca suponer que él es su propio dueño y que por lo tanto puede emplear sus facultades como lo estime más provechoso para sus propios fines. Aunque tiene la intención de ser y hacer lo que es recto, es casi seguro que errará, a menos que sea un constante estudiante en la escuela de Cristo. Su única seguridad yace en andar humildemente con Dios.

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