Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 49

nunca hubo desde que el mundo fue poblado.—Manuscrito 36, 1902.

Hay que preparar a los enfermos para la muerte

Muchas veces se ha hecho esta pregunta: ¿Debiera el médico suponer que es su deber exponer la verdad a sus pacientes? Eso depende de las circunstancias. En numerosos casos lo único que debiera hacerse es mostrar a Cristo como un Salvador personal. Hay personas que sólo resultarán heridas si se les presenta cualquier doctrina que no esté en consonancia con sus creencias. Dios debe guiar en esta obra. Él puede preparar la mente para que reciba la palabra de verdad. Es deber del médico tanto la preparación del alma de las personas que trata para lo que les ocurrirá, como atender sus necesidades físicas. Debe hacerles comprender su peligro. Debe ser un fiel mayordomo de Dios. No permita que nadie se enfrente a la eternidad sin recibir palabras de advertencia. Usted no puede descuidar este deber y ser un mayordomo fiel. Dios requiere que usted sea fiel a él en cualquier parte donde esté. Hay una gran obra que debe realizarse. Dedíquese a ella y llévela a cabo cabalmente. Dios ayudará a todos los que actúen de este modo.—Manuscrito 62, 1900.

El deber de la veracidad

El médico no debiera por ningún motivo suponer que puede prevaricar. No siempre es seguro y mejor expresar ante un inválido toda la extensión del peligro que corre. No es indispensable presentar la verdad completa en todas las ocasiones, pero nunca diga una mentira. Si para el bien del inválido es importante no alarmarlo, porque eso podría resultar fatal para él, no le mienta...

La fe y los principios religiosos se han deteriorado, se han mezclado con costumbres y prácticas mundanas, y por

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