Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 50

eso la religión pura y sin contaminación es escasa. El alma, el alma preciosa, es de gran valor, y debe emblanquecerse en la sangre del Cordero. La fortaleza y la gracia de Dios se proveyeron al costo de un sacrificio infinito para que usted pueda ganar la victoria sobre las sugestiones y tentaciones de Satanás, y salir de la prueba sin contaminación, como lo hicieron José y Daniel. Dejemos que la vida, el carácter, sea el argumento más poderoso para el cristianismo, porque en esta forma todas las personas serán compelidas a tomarlo en cuenta a usted y reconocer que ha estado con Jesús y que ha aprendido de él. La vida, las palabras y el comportamiento constituyen el argumento más definido y la apelación más solemne para los que son descuidados, irreverentes y escépticos...

Todos ustedes necesitan una religión viva para poder ser testigos de Dios y proclamar a los enfermos la realidad de que el pecado siempre va seguido por el sufrimiento; y a la vez que combaten el dolor y el sufrimiento debieran explicarles claramente lo que ustedes saben que es la causa real, y el remedio: “No peques más”, y dirigir su atención hacia el Salvador que perdona los pecados.—Manuscrito 4a, 1885.

Conducción de la gente al poderoso sanador

En ninguna otra rama de la obra debe brillar la verdad con mayor lustre que en la obra médica misionera. Cada médico misionero auténtico posee un remedio para el alma enferma de pecado, como también para el cuerpo enfermo. Mediante la fe en Cristo debe actuar como un evangelista, como mensajero de la misericordia. Mientras usa los sencillos remedios provistos por Dios para la curación del sufrimiento físico, debe hablar del poder de Cristo para sanar las enfermedades del alma.

Mediante los esfuerzos de los médicos cristianos, la luz

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