Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 53

Dedique tiempo para la comunión con Dios

El médico cabalmente convertido no se echará encima responsabilidades que interfieran con su trabajo en favor de las almas. Es un error recargar al médico cristiano, a quien Dios ha designado como su representante a su propia manera, con tantas responsabilidades que no le quede tiempo para estar en comunión con Dios mediante la lectura de su Palabra y la oración. Cristo declaró: “Sin mí, nada podéis hacer”. Entonces, ¿de qué modo puede un médico misionero dedicarse con éxito a su importante trabajo sin buscar fervientemente al Señor en oración? La oración y el estudio de la Palabra proporcionan vida y salud al obrero creyente.—Manuscrito 159, 1899.

A un joven médico desanimado

Siento profunda simpatía por usted. El Señor no lo ha abandonado. Él es un Dios de tierna compasión y admirable amor y benignidad, que no desea que usted ande en tinieblas. No necesita retraerse, porque el Señor dice: “Su vida no necesita ser un fracaso. Haré que me pertenezca. Le mostraré que aprecio su alma. Contenderé con él y lo levantaré. Él no debe perecer. Tengo una obra especial para que él la realice. Si él se une conmigo, si cree en mí y si trabaja para mí, sus puntos más débiles de carácter, a pesar de sus fracasos anteriores, llegarán a ser sus puntos más fuertes”.

No concentre su mente en el ejemplo defectuoso de los cristianos nominales. Por cierto que usted verá en la vida de ellos cosas que no son correctas. Pero si usted insiste en contemplar sus faltas, llegará a ser como ellos. En lugar de fijarse en la vida de sus congéneres, mire a Jesús. No verá en él imperfección alguna, sino perfección, justicia, benignidad, misericordia y verdad. Adopte al Salvador como su

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