Ellen G. White Writings

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El Ministerio Médico, Page 63

hacer planes para trabajar unidos. El Señor creó a los seres humanos para que fueran seres sociables y se propuso que fuéramos imbuidos con la naturaleza bondadosa y amante de Cristo. Quiso que por medio de la asociación mutua nos vinculáramos en estrecha relación como hijos de Dios, con el fin de trabajar para el momento presente y la eternidad...

Los médicos deben asesorarse mutuamente

Los médicos debieran realizar reuniones en el amor y el temor de Dios, para asesorarse y deliberar acerca de los mejores métodos de servir al Señor en este sector de su gran obra. Que unan todos sus conocimientos y habilidades para que puedan ayudarse mutuamente. Sé que existen recursos para lograr que actúen en armonía, sin que nadie siga su propio juicio independiente.—Carta 26a, 1889.

Un estudiante de causa y efecto

El médico cristiano inteligente posee un conocimiento cada vez mayor de la relación existente entre el pecado y la enfermedad. Procura constantemente aumentar su información acerca de la conexión que existe entre la causa y el efecto. Está consciente de la necesidad de educar a los alumnos del curso de enfermería, para que sean estrictamente temperantes en todas las cosas, porque el descuido en lo que atañe a las leyes de la salud, la negligencia en el debido cuidado del cuerpo, es la causa de una porción considerable de las enfermedades que aquejan a nuestro mundo. No hacer caso del cuidado que requiere la maquinaria viviente es un insulto al Creador. Existen leyes divinamente designadas, las cuales, si se obedecen, protegerán a los seres humanos contra las enfermedades y la muerte prematura...

Cuando un médico comprende que una enfermedad que ha afectado el cuerpo es el resultado del hábito

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