Ellen G. White Writings

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La Verdad acerca de los Angeles, Page 116

La toma de Jericó

El mismo Capitán de las huestes del Señor vino del cielo para conducir los ejércitos celestiales en su ataque contra la ciudad. Angeles de Dios tomaron las macizas murallas y las derribaron.—Testimonies for the Church 3:264.

Cristo y los ángeles acompañaron al arca cuando ésta giraba en torno de Jericó, y finalmente derribaron sus macizos muros y entregaron la ciudad en manos de Israel.—La Historia de la Redención, 188.

Cuando Jericó cayó, ninguna mano humana tocó las murallas de la ciudad. Los ángeles de Dios destruyeron las fortificaciones, y penetraron la fortaleza del enemigo. No fue Israel sino el Capitán de la hueste del Señor quien tomó la ciudad. Pero Israel debía cumplir su parte al mostrar su fe en el Capitán de su salvación.—The Review and Herald, 19 de julio de 1892.

Si un solo guerrero hubiera puesto su fuerza para intentar derribar las murallas, la gloria de Dios se hubiese disminuido ante los ojos del pueblo, y su voluntad no hubiese sido obedecida. Pero ese trabajo fue dejado al Todopoderoso. Si los cimientos de la muralla hubiesen alcanzado el centro de la tierra, y su altura hubiese llegado a la bóveda celeste, no hubiera sido más difícil para el Capitán de la hueste del Señor destruirla, y conducir a las legiones de ángeles en el ataque.—The Signs of the Times, 14 de abril de 1881.

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