Ellen G. White Writings

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La Verdad acerca de los Angeles, Page 34

se desarrollaran. No produjo ciertas condiciones, pero sabía que éstas existirían. El plan que se llevaría a cabo en caso de que alguna de las inteligencias celestiales desertara, era el misterio “que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos”. Romanos 16:25. En los concilios celestiales se preparó un ofrecimiento que habría de cumplir lo que finalmente Dios ha hecho por la humanidad caída.—The Signs of the Times, 25 de marzo de 1897.

La entrada del pecado en el cielo no puede ser explicada. Si pudiera explicarse se daría alguna razón para la aparición del pecado. Pero como no hay siquiera una excusa para su existencia, su origen permanece rodeado de misterio.—The Review and Herald, 9 de marzo de 1886.

Dios no creó el mal. Sólo hizo lo bueno; aquello que es a su semejanza... El mal, el pecado y la muerte... son el resultado de la desobediencia que se originó en Satanás.—The Review and Herald, 4 de agosto de 1910.

Los primeros indicios del mal

Hubo un tiempo cuando Satanás estaba en armonía con Dios y se gozaba en ejecutar los divinos mandatos. Su corazón estaba lleno de amor y gozo al servir a su Creador, hasta que comenzó a pensar que su sabiduría no provenía de Dios, sino que era inherente a sí mismo; que él era tan digno como Dios de recibir el honor y el poder.—The Signs of the Times, 18 de septiembre de 1893.

Aunque Dios había creado a Lucifer noble y hermoso, y le había dado un alto honor entre la hueste angélica, no lo había colocado fuera de la posibilidad del mal. Estaba dentro de las posibilidades de Satanás

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