Ellen G. White Writings

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Notas biográficas de Elena G. de White, Table of Contents

Prefacio 5
Índice de contenido 7
Capítulo 1—Mi infancia 19
Capítulo 2—Mi conversión 22
Capítulo 3—Luchando contra la duda 29
Capítulo 4—Comienzo de mis actividades públicas 36
Capítulo 5—Mi separación de la iglesia 48
Capítulo 6—La desilusión de 1843-44 60
Capítulo 7—Mi primera visión 71
Capítulo 8—Llamada a viajar 76
Capítulo 9—Oraciones contestadas 81
Capítulo 10—Actividades en New Hampshire 84
Capítulo 11—Haciendo frente al fanatismo 93
Capítulo 12—El sábado del señor 103
Capítulo 13—Matrimonio y actividades conjuntas 106
Capítulo 14—Lucha con la pobreza 114
Capítulo 15—Actividades en el oeste de Nueva York en 1848 120
Capítulo 16—Una visión del sellamiento1después de regresar del oeste de Nueva York en septiembre de 1848, el pastor White y su esposa viajaron a Maine, donde realizaron una reunión con los creyentes, del 20 al 22 de octubre. esta era la conferencia de topsham, donde los hermanos comenzaron a orar pidiendo que se abriera un camino para publicar las verdades relacionadas con el mensaje adventista. un mes más tarde estaban ellos con “un pequeño grupo de hermanos y hermanas—escribe el pastor José bates en un folleto titulado ‘el mensaje del sellamiento’—realizando una reunión en dorchester, cerca de boston, Massachusetts”. “antes que comenzara la reunión—continúa diciendo—, algunos de nosotros estábamos examinando algunos de los puntos relativos al mensaje del sellamiento; existían algunas diferencias de opinión acerca de si la palabra ‘subía’ era correcta (véase Apocalipsis 7:2), etc.”
el pastor Jaime White, en una carta inédita en que hacía un relato de esa reunión, escribe: “todos nosotros sentíamos que debíamos unirnos para pedir sabiduría de Dios sobre los puntos que se disputaban; también acerca del deber del hno. bates de escribir. tuvimos una reunión llena de mucho poder. Elena fue de nuevo arrebatada en visión. entonces ella comenzó a describir la luz referente al sábado, que era la verdad selladora. dijo ella: ‘surgió de la salida del sol. surgió entonces débilmente. pero luz y más luz ha brillado sobre ella hasta que la verdad del sábado se hizo clara, intensa y poderosa. así como cuando el sol apenas se levanta emite rayos fríos, pero a medida que se eleva sus rayos se hacen más y más cálidos y fuertes, así la luz y el poder han aumentado más y más, hasta que sus rayos se han hecho poderosos, santificadores del alma. pero, a diferencia del sol, nunca se pondrá. la luz del sábado estará en su estado más refulgente cuando los santos sean inmortales. se elevará más y más hasta que venga la inmortalidad’.
“ella vio muchas cosas interesantes acerca de esta verdad gloriosa y selladora del sábado, que no tengo tiempo ni espacio para referir. ella le pidió al hno. Bates que escribiera las cosas que había visto y oído, y la bendición de Dios que seguiría”.
fue después de esta visión cuando la Sra. White informó a su esposo de su deber de publicar. le dijo que debía avanzar por fe, y que a medida que lo hiciera, el éxito coronaría sus esfuerzos. (véase el capítulo 18.)
127
Capítulo 17—Providencias alentadoras 131
Capítulo 18—Principios de la obra de publicaciones 137
Capítulo 19—Visitando a la Grey esparcida 142
Capítulo 20—De nuevo a la obra de publicaciones 149
Capítulo 21—En Rochester, Nueva York 156
Capítulo 22—Avanzando bajo dificultades 162
Capítulo 23—Traslado a Míchigan 172
Capítulo 24—Actividades en el medio oeste: 1856-1858 176
Capítulo 25—Pruebas personales 181
Capítulo 26—Combatiendo las enfermedades 184
Capítulo 27—Conflictos y victorias 191
Capítulo 28—Entre las iglesias de Nueva Inglaterra 197
Capítulo 29—Reclamando a los perdidos 202
Capítulo 30—Viajando por el camino angosto 210
Capítulo 31—Los que llevan cargas 214
Capítulo 32—Un sueño solemne 217
Capítulo 33—Obra misionera1Nota.—Algunas veces, durante los primeros días del mensaje, los adventistas del séptimo día captaron vislumbres de una obra ampliada que con el tiempo abarcaría muchas nacionalidades. Sin embargo no fue sino hasta la década del 1870 cuando los dirigentes del movimiento adventista comenzaron a comprender que la suya era una misión para el mundo entero. Aún en 1872, el pasaje que dice: “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”, era considerado simplemente como una “señal prominente de los últimos días”, que hallaría su cumplimiento en la extensión de las misiones protestantes. Su completo cumplimiento de ninguna manera se asociaba con la divulgación del mensaje adventista en todo el mundo. Véase The Review and Herald, del 16 de abril y del 16 de julio de 1872. Pero en 1873 empezó a aparecer una señalada diferencia en las declaraciones de los dirigentes adventistas con respecto a su deber de amonestar al mundo. [Véase el editorial de la (The Review and Herald, del 26 de agosto de 1873); y muchos otros artículos de similar importancia en los Números que siguieron.] Hacia el final del año 1874, esta transformación del pensamiento adventista parecía haber sido efectuada en forma casi completa. 224
Capítulo 34—Planes más amplios 230
Capítulo 35—A todo el mundo 233
Capítulo 36—La circulación de la página impresa1Estos consejos referentes a la circulación de publicaciones fueron de los primeros llamamientos para la formación de colportores-evangelistas. 239
Capítulo 37—Actividades públicas en 1877 242
Capítulo 38—Visita a Oregon 252
Capítulo 39—De un estado a otro 259
Capítulo 40—Una visión del juicio 266
Capítulo 41—La muerte del pastor Jaime White 273
Capítulo 42—Fortaleza bajo la aflicción 282
Capítulo 43—Restauración de la salud 289
Capítulo 44—Trabajo con la pluma y la palabra 295
Capítulo 45—Actividades en el centro de Europa 309
Capítulo 46—Actividades en Gran Bretaña y Escandinavia 320
Capítulo 47—En confirmación de la confianza 339
Capítulo 48—Peligro de adoptar directivas mundanas en la obra de Dios 350
Capítulo 49—Allende el pacífico 363
Capítulo 50—El primer congreso campestre en Australia 377
Capítulo 51—El colegio de Avondale 383
Capítulo 52—A través del sur rumbo al congreso de la Asociación General de 1901 415
Capítulo 53—En la capital de Estados Unidos 425
Capítulo 54—En el sur de California 437
Capítulo 55—El terremoto de San Francisco 446
Capítulo 56—En el congreso de la Asociación General de 1909 456
Capítulo 57—Labores finales 466
Capítulo 58—La última enfermedad 482
Capítulo 59—El servicio fúnebre de Elmshaven 493
Capítulo 60—Un servicio a la memoria de la Sra. White en Richmond 500
Capítulo 61—Los servicios fúnebres de Battle Creek 507