Ellen G. White Writings

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El Evangelismo, Page 175

muestre que el domingo no sea un día como todos los demás, entonces consentís en recibir la marca de la bestia y rechazáis el sello de Dios.—The Review and Herald, 13 de julio de 1897.

Como resultado de desobedecer la luz—Dios ha dado a los hombres el sábado como una señal entre él y ellos, como una prueba de su lealtad. Aquellos que, después de recibir la luz concerniente a la ley de Dios continúen desobedeciendo y exaltando las leyes humanas por encima de la ley de Dios, en la gran crisis que está delante de nosotros, recibirán la marca de la bestia.—Carta 98, 1900.

Prudencia en la presentación del asunto del domingo—No hemos de provocar a los que han aceptado este día de descanso espurio, una institución del papado, en lugar del santo sábado de Dios. El que no tengan los argumentos de la Biblia en su favor, los vuelve más airados y resueltos a suplir en lugar de los argumentos que faltan en la Palabra de Dios, el poder de su fuerza. La fuerza de la persecución sigue los pasos del dragón. Por lo tanto, debe ejercerse gran cuidado para no producir provocación alguna.—Carta 55, 1886.

Sea la verdad la que corte—Los esfuerzos de Satanás contra los abogados de la verdad se tornarán más intensos y decididos a medida que se aproxime el tiempo del fin. Así como en los días de Cristo los sacerdotes y dirigentes principales instigaron al pueblo contra él, así también los dirigentes religiosos promoverán encono y prejuicios contra la verdad para este tiempo. La gente estará lista para realizar actos de violencia y oposición en los cuales nunca habrían pensado si no hubieran sido empapados con la animosidad de los cristianos profesos contra la verdad.

¿Y cuál será la conducta que deberán seguir los abogados de la verdad? Poseen la Palabra de Dios eterna e inmutable y deberán dar a conocer el hecho de que tienen la verdad tal como fue revelada por Jesús. Sus palabras no deben ser ásperas ni hirientes. En su presentación de la verdad deben manifestar el amor, la humildad y mansedumbre de Cristo. Deben dejar que la verdad sea la que corte; la Palabra de Dios es como una espada aguda de dos filos, y se abrirá paso hasta el corazón. Los que saben que poseen la verdad no deberán, mediante el uso de expresiones duras y severas, dar a Satanás la oportunidad de tergiversar el espíritu con que hablan.—The Review and Herald, 14 de octubre de 1902.

Un llamamiento a iluminar las masas—Me fue mostrado que Satanás se nos está adelantando. La ley de Dios ha de ser invalidada por los instrumentos de Satanás. En nuestro país que se jacta de la libertad, se acabará la libertad religiosa. Se

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