Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 252

Sección 11—Socios menores de la firma

Capítulo 48—Cómo estima el cielo a los niños

Comprados por la sangre de Cristo—Cristo asignaba a los niños un valor tan elevado que dió su vida por ellos. Tratadlos como a quienes fueron comprados por su sangre. Con paciencia y firmeza educadlos para él. Disciplinadlos con amor y paciencia. Mientras hagáis esto, llegarán a ser para vosotros una corona de regocijo y resplandecerán como luces en el mundo.1The Signs of the Times, 3 de abril de 1901.

El niño más pequeño que ama y teme a Dios es mayor a su vista que el hombre más instruído y talentoso que descuida la gran salvación. Los jóvenes que consagran su corazón y vida a Dios se han puesto, al hacerlo, en contacto con la Fuente de toda sabiduría y excelencia.2Mensajes para los Jóvenes, 327.

“De los tales es el reino de Dios”—El alma del pequeñuelo que cree en Cristo es tan preciosa a sus ojos como los ángeles que rodean su trono. Los niños deben ser llevados a Cristo y educados para él. Debe guiárselos en la senda de la obediencia, y no favorecer la satisfacción de su apetito o su vanidad.3The Review and Herald, 30 de marzo de 1897.

Si tan sólo quisiéramos aprender las lecciones admirables que Jesús procuró enseñar a sus discípulos mediante un niñito, ¡cuántas cosas que parecen ahora dificultades insuperables desaparecerían! Cuando los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: “¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?

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