Ellen G. White Writings

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El Hogar Cristiano, Page 29

Capítulo 5—Un testimonio cristiano poderoso

Los mejores misioneros provienen de hogares cristianos—La mejor preparación para trabajar lejos, los misioneros del Maestro la reciben en la familia cristiana donde se teme y se ama a Dios, donde se le adora y la fidelidad ha llegado a ser una segunda naturaleza, donde no se permite desatender desordenadamente a los deberes domésticos, donde la serena comunión con Dios se considera esencial para el fiel cumplimiento de los deberes diarios.1Manuscrito 140, 1897.

Los deberes domésticos deben cumplirse sabiendo que si se ejecutan con el debido espíritu comunican una experiencia que nos habilitará para trabajar por Cristo de la manera más permanente y cabal. ¡Cuánto no podría lograr en los ramos de la obra misionera un cristiano vivo, al desempeñar fielmente los deberes diarios, al alzar su cruz y al no descuidar deber alguno, por mucho que desagrade a sus sentimientos naturales!2The Signs of the Times, 10 de septiembre de 1898.

Nuestra obra por Cristo debe comenzar con la familia, en el hogar. ... No hay campo misionero más importante que éste. ...

Muchos han descuidado vergonzosamente el campo del hogar, y es tiempo de que se presenten recursos y remedios divinos para corregir este mal.3Joyas de los Testimonios 3:62, 63.

El deber más sublime que incumbe a las jóvenes es el que han de cumplir en sus propios hogares, al beneficiar a

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